Lo que se cuece antes de escribir.

Siempre he pensado que los libros no solo se escriben con palabras. También se escriben con rutinas, con manías… y, por qué no decirlo, con lo que cada autor tenía en el plato antes de sentarse a escribir. Porque escribir no deja de ser un acto humano.
Y detrás de cada gran historia… hay alguien que también tuvo hambre, que se sentó a comer, que hizo una pausa antes de enfrentarse a la página en blanco.

Hoy te invito a entrar en ese lugar curioso donde la literatura y la cocina se encuentran. Un rincón distinto… pero muy revelador.


Ernest Hemingway: escribir con fuerza… y comer con carácter

Hemingway no era hombre de medias tintas.
Ni escribiendo… ni viviendo.

Le gustaban los sabores intensos: carnes, pescados bien preparados, vino, whisky… comidas con presencia, como sus propias historias.

Dicen que disfrutaba especialmente de platos sencillos pero contundentes, como un buen filete o pescado fresco, acompañado de una copa de vino.

Y no cuesta imaginarlo:
una mesa sin artificios…
una comida directa…
y después, ese silencio previo a empezar a escribir.

Porque su literatura también era así: clara, precisa, sin adornos innecesarios.


Virginia Woolf: delicadeza también en la mesa

En el otro extremo, encontramos a Virginia Woolf.

Su relación con la comida era más sutil, más pausada, casi como su forma de observar el mundo. Le gustaban los ambientes tranquilos, las sobremesas largas, el té… pequeños rituales que acompañaban su proceso creativo.

No era tanto lo que comía…
sino cómo lo vivía.

Porque para ella, escribir también tenía algo de introspección, de mirada interior, de detenerse en lo aparentemente insignificante.

Y quizá por eso, su forma de sentarse a la mesa tenía mucho en común con su forma de escribir.


Y en mi caso…

Confieso que, cuando me siento a escribir Loca Serenidad, también hay algo de todo esto.

No suelo necesitar grandes rituales, pero sí ese pequeño momento previo… ese café tranquilo, ese instante de silencio en el que los personajes empiezan a aparecer casi sin avisar.

A veces llegan con claridad.  Otras veces… se resisten.

Hay días en los que Jaime parecía tenerlo todo bajo control… y otros en los que daba la sensación de que la vida se le escapa entre las manos.
Y Valeria… bueno, Valeria empezaba a moverse por caminos que ni siquiera ella misma termina de entender.

Y es curioso, porque muchas veces estas sensaciones no aparecen mientras escribo… sino antes.

En ese momento aparentemente insignificante, sentado con un café, pensando que todavía no ha empezado nada.  Pero en realidad… ya ha empezado todo.


Lo que no vemos… pero está

Más allá de lo que comían unos u otros, hay algo que todos los escritores comparten:

Ese momento previo. Ese instante en el que todo se detiene. Puede ser un café, una comida sencilla, una copa de vino… da igual.

Es el ritual.

Es la forma de decirse a uno mismo:
“Ahora toca escribir”.

Y quizá ahí esté la clave.

No en lo que hay en el plato… sino en lo que ocurre justo después. Porque, al final, escribir —como leer— también es una forma de alimentarse.

De ideas. De emociones. De historias que, de alguna manera, también terminan formando parte de nosotros.


Y ahora me gustaría leerte a ti…

¿Tienes algún pequeño ritual antes de leer o escribir… algo que no puede faltar en ese momento?

Gracias, como siempre, por asomarte a este rincón y compartir un ratito de lectura.

Diego Santos


10 Comments

  • Lilian Posted 17 de mayo de 2026 10:30

    Muy buenos dias!!
    Diego me ha encantado esta reflexión “Escribir como leer es una forma de alimentarse “
    Gran verdad.. alimentarse de recuerdos, emociones..
    Suelo escribir pequeños relatos casi siempre al final del día, de mis experiencias vividas… acompañada de una taza de té.. Buen domingo ❤️

    • Diego Santos Márquez Posted 17 de mayo de 2026 16:18

      Gracias Lilian. Muy bonito, cuanto cuentas. ¡Un abrazo!

  • Juan José Posted 17 de mayo de 2026 10:35

    Normalmente si no tengo tareas del día pendiente, pues tengo tiempo para un rato de lectura. Pero antes tengo que relajarme, pensar un poco en qué depara la historia , por ejemplo, por el título o leyendo la sinopsis. Y después comienza la aventura.
    Buen domingo

    • Diego Santos Márquez Posted 17 de mayo de 2026 16:19

      Gracias amigo Juan José. ¡Un abrazo!

  • Carmen Sánchez Gijón Posted 17 de mayo de 2026 13:41

    Buenos días, Diego. Mi ritual antes de escribir consiste en tomarme un café. Si es por la tarde un té o infusión. Leyendo en el jardín, a mediodía, me gusta tomarme un vermut (sólo en determinadas ocasiones).
    La comida y bebida es una parte importante del proceso creativo. Como diría Aristóteles, antes de poder dedicarte a la actividad contemplativa tienes que tener las necesidades básicas cubiertas. Con hambre o sed no se puede pensar bien.
    Buena tarde de domingo.

    • Diego Santos Márquez Posted 17 de mayo de 2026 16:21

      Gracias Carmen. Estoy de acuerdo, forma parte de ese proceso creativo la compañia de algo de coida o bebida. ¡Un abrazo!

  • Helena Posted 17 de mayo de 2026 14:50

    Si, necesito unos minutos de silencio antes de empezar a leer, cómo entrar despacio en otro lugar, feliz domingo!

    • Diego Santos Márquez Posted 17 de mayo de 2026 16:19

      Gracias Helena. Si, esos minutos de silencio es fundamental. Estoy contigo. ¡Un abrazo!

  • Mercedes Posted 17 de mayo de 2026 17:43

    Para empezar a leer, tengo que estar tranquila, sin tareas pendientes , concentrada, y sin pensar en otras cosas. Un saludo.

    • Diego Santos Márquez Posted 17 de mayo de 2026 18:54

      Gracias Mercedes. Me pasa igual, necesito esa tranquilidad previa para entrar en el libro. ¡Un abrazo!

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