La puerta vuelve a abrirse
He de confesarte una cosa.
Tenía muchas ganas de volver.
Durante estas semanas de descanso he seguido leyendo, tomando notas y guardando ideas en una libreta. Pero, por encima de todo, he echado de menos este pequeño rincón donde, cada domingo, nos encontramos para hablar de libros, de historias y, en el fondo, un poco de nosotros mismos.
Ha sido un verano de mucho calor. De esos en los que uno busca cualquier sombra para refugiarse unos minutos. Y más de una vez pensé en este lugar. En Un ratito de libros. Porque, mientras fuera apretaba el calor, imaginaba este rincón como siempre lo he sentido: un lugar fresco, tranquilo, donde las prisas se quedan en la puerta y las historias vuelven a respirar.
Hoy esa puerta vuelve a abrirse.
Y me gustaría hacerlo invitándote a viajar conmigo muchos años atrás.
Porque, si nos detenemos un momento, descubrimos que todos guardamos recuerdos que siguen esperando en algún rincón de la memoria.
Yo vuelvo con frecuencia al mío.
Tenía once años.
La biblioteca de mi pueblo estaba entonces dentro del Ayuntamiento. Para llegar hasta ella había que subir una escalera larguísima. Al menos así la recuerdo. En la entrada siempre había un policía local, un hombre mayor, muy serio, que imponía bastante respeto a aquel niño que iba con más ilusión que seguridad.
Después venía un pasillo interminable. O al menos eso me parecía entonces. Siempre me cruzaba con un hombre más joven que me sonreía y me preguntaba:
—¿Vas a la biblioteca?
Con el tiempo supe que aquel hombre era Manolo, el alcalde del pueblo.
Y, al final del pasillo, aparecía la biblioteca.
Hoy seguramente la vería pequeña.
Pero entonces me parecía inmensa.
Las estanterías llegaban hasta donde alcanzaba mi imaginación y, delante de mí, había cientos de historias esperando a ser descubiertas.
Recuerdo perfectamente el momento en que alargué la mano hacia uno de aquellos libros de la colección de Enid Blyton.
Era Los Cinco se divierten.
Allí estaban Julián, Dick, Ana, Jorge… y, por supuesto, el inseparable Tim.
No sabía que aquel gesto tan sencillo iba a acompañarme toda la vida.
A veces pensamos que nuestra historia como lectores comienza con un gran clásico.
La mía comenzó con un niño que subía una escalera, cruzaba un largo pasillo y salía de una biblioteca abrazando un libro como si llevara un pequeño tesoro.
Quizá por eso sigo creyendo que las bibliotecas tienen algo de mágico.
Y quizá por eso sigo escribiendo este blog.
Porque, muchos años después, sigo buscando la misma sensación que tuve aquella mañana.
La de abrir un libro sin saber que estaba a punto de descubrir un mundo nuevo.
Y ahora me gustaría escucharte a ti.
¿Recuerdas cuál fue el primer libro que realmente te hizo sentir lector?
¿Dónde lo encontraste?
¿Quién te lo recomendó?
Me encantará leer tus recuerdos, porque estoy convencido de que detrás de cada lector hay una historia que merece ser contada.
Gracias por volver.
Un abrazo.
Diego Santos
La puerta sigue abierta en: http://www.diegosantosmarquez.com

18 Comments
Buenos días.
Encantada de volver a este rincón.
Uno de los acontecimientos que marcaron mi infancia y, por tanto, mi vida fue poder acceder a la biblioteca. En mi caso solo había dos escalones, los del bibliobús que venía al pueblo cada lunes a las cinco de la tarde.
Era fantástico sentirse el miembro número seis de esa pandilla de niños que vivían aventuras y eran tan independientes y valientes.
Gracias María. Encantado de vete por aquí. ¡Un abrazo!
Que bonito regresar de las vacaciones con un recuerdo tan especial.hay recuerdos que, sin hacer ruido terminan acompañándonos toda la vida.gracias por compartirlo, Diego;leer tus palabras es como abrir también una página en nuestra propia memoria.saludos
Gracias Helena, alegría volver a vernos por estos «lares». ¡Un abrazo!
Que bonito ese arranque en tu rincón y ese recorrido por tu infancia lectora, habría que valorar mucho más las bibliotecas y mantener esa ilusión de ir un niño a buscar su libro para leerlo, yo recuerdo cuando iba a la mía sellaban mi tarjeta y luego a devolver ese libro y traerme otro, ya no había leído uno cuando estaba pensando em el siguente❤️
Gracias Paqui. Me alegra verte por este rincón. Sí, estoy convencido que todos tenemos un bonito recuerdo de aquella primera vez que visitamos una biblioteca. ¡Un abrazo!
Ya echaba de menos estos momentos que hacen los domingos un poquito más especiales. Los libros de» Los cinco» me hicieron sentir por primera vez el placer de la lectura, esa sensación incomparable. Me regalaron el primero cuando hice la Comunión con nueve años y a partir de entonces iba ahorrando para ir comprando otro, y otro y otro hasta que conseguí tener la colección entera.Un saludo.
Gracias Mercedes. También yo echaba de menos el ratito aquí, en nuestro rincón. Sí, creo que «Los cinco» forma parte de mucho de nosotros. ¡Un abrazo!
Buen domingo a todos!!! Muy bonito recuerdo Diego. Yo no conocí esa biblioteca, la que yo conocí primero estaba donde está ahora asuntos sociales, una biblioteca grande, de dos plantas, separadas por varios escalones. En la primera se encontraban los libros para edades más pequeñas y en la planta de arriba los libros para los mayores. Recuerdo a Laura en el mostrador, me imponía cuando nos hacía callar con su gesto y voz tajante jjjj
Ahora ya de mayor la veo y pienso, madre mía lo que es ser pequeña 😂
Me hice mi carnet de socia para poder sacar y meter libros. La verdad que solía ir mucho para buscar información e incluso para hacer los deberes del colegio. Una bonita etapa de mi vida con muchos recuerdos que se quedaron en mi memoria
Que tengáis un feliz domingo ❤️
Gracias Caro, me alegra verte por este rincón. Cuando echamos la mirada atrás, a veces vemos con otra dimensión. Sí, ese sitio que indicas era más grande que el que tenemos ahora. ¡Gracias!
Muy bonito Diego, me has hecho recordar cuando iba a la biblioteca de San Pedro, ahora alberga la Policía Nacional y durante mucho tiempo fue matadero municipal, en San Pedro somos muy de reciclar. Recuerdo subir a la primera planta e irme directo a por una colección que me atrapó, Fantómette , era una chica, Françoise Dupont , que por las noches se convertía en una justiciera enmascarada. Me enganchó y acabé con la colección en nada.
Gracias Juan Andrés. Bonita historia, la que cuentas. Y bonito recuerdo, también. ¡Un abrazo!
Muy Buenos Días a todos..
Muy contenta de volver a vernos en este rinconcito literario.. la verdad se echaba mucho de menos…
Recuerdo mi niñez y parte de la adolescencia en las bibliotecas pero lo que más recuerdo fue el intercambio de libros con amigas.. uno de los libros que recuerdo eran los de Sissi..emperatriz de Austria..
Gracias Diego por estar otra vez con nosotros.. Buen domingo para todos 🤗
Gracias Lilian. Me encanta verte de nuevo por este lugar. Sí, sabía que este tema del articulo de hoy, nos iba a remover un poco. ¡Un abrazo!
Pues coincido contigo, Diego. Los Cinco, y luego el Club de los Siete secretos fueron mis primeras lecturas, que concocí gracias a otra pequeña gran lectora que se llamaba Manoli, hoy traductora e intérprete de árabe. Siempre le agradeceré que me contagiase el amor por las letras. Aún conservo como oro en paño alguno de aquellos libros, un tesoro.
Gracias Concha. Me alegra mucho verte por este rinconcito. Sí, recordar aquellos primeros momentos, como decía a otro compi es agitarnos por dentros. ¡Un abrazo!
Buenos días.
Gracias Diego por compartir tus recuerdos. Es cierto y coincido contigo, que una biblioteca es un lugar mágico donde alberca multitud de historias pendientes de ser vividas a través de la lectura. Lamentablemente, cada vez se visitan menos y por eso es necesario el fomento de su uso.
¡Buen domingo a tod@s !
Gracias Miguel. Me alegro que andes por aquí. Sí, las bibiliotecas son algo más que habitaciones que tienen libros. ¡un abrazo!
Add Comment