Relato especial de Navidad.
La tarde del 21 de diciembre siempre tenía algo especial. Quizá era el olor a turrón en las calles, o la ilusión colectiva que flotaba en el aire porque al día siguiente, 22 de diciembre, se celebraba el sorteo de la Lotería de Navidad.
Ese día, como cada año, La Librería de los Domingos abría solo para un encuentro muy particular: el de los lectores habituales del blog Un ratito de libros.
Diego llegó el primero. Encendió las luces cálidas, colocó en la mesa una bandeja con chocolate caliente y dejó, bien visible, un cartel que decía:
“Gracias por acompañarme cada domingo. Sin vosotros, este blog no tendría magia.”
Uno a uno, fueron entrando los protagonistas de este pequeño milagro literario.
Juan José Peña apareció como siempre, convencido de que “este año sí toca”, mientras se frotaba las manos por el frío.
Raquel llegó con un libro envuelto en papel que ya había vivido otras navidades, porque ella siempre encuentra belleza en reutilizar lo que tiene historia.
Mercedes entró despacio, con esa serenidad que transmite incluso cuando escribe un comentario breve.
José Gómez ya venía contando una anécdota literaria antes de quitarse el abrigo.
Salvador repartía sonrisas y alguna frase ingeniosa, de esas que levantan el ánimo.
Rosa Márquez, llena de energía luminosa, saludó a todos como si aquel encuentro fuera una fiesta familiar.
A su lado, Miguel Márquez, más tranquilo, observaba cada detalle como quien entiende el valor de los pequeños momentos.
Lilian trajo un toque elegante, como si la literatura se reflejara en su manera de moverse.
Estefanía Merino llegó con varios marcapáginas hechos a mano; cada uno acabaría encontrando dueño.
Cristina saludó con su natural sencillez, esa que hace que su presencia siempre cuente.
Helena comentó que venía con nuevas recomendaciones, aunque prometió no alargar la lista.
Carmen entró con esa capacidad suya para emocionarse con cualquier buena historia.
Robert, curioso por naturaleza, observaba los títulos de las mesas como si explorara un mapa del tesoro.
Diez minutos más tarde, Paqui, dulce como siempre, agradeció en voz alta aquel encuentro que cada año le hacía ilusión. Paco Vargas entró con paso decidido y ese humor amable que siempre deja en sus comentarios, como si trajera debajo del brazo una chispa de buen ánimo para compartirla con todos. Ana Quintero llegó con su sonrisa tranquila, esa que parece decir que cada domingo encuentra en el blog un pequeño refugio. Saludó con dulzura y dejó un abrazo sincero en el aire. Concha apareció con esa elegancia discreta que la caracteriza, observando cada detalle de la librería como quien saborea un recuerdo. Su presencia añadió un toque cálido al encuentro. Lidia entró con una energía suave y luminosa, de esas que contagian bienestar. Siempre aporta una mirada bonita a lo que lee, y aquel día no fue diferente. Camila llegó con un entusiasmo sincero, casi juvenil, que llenó la librería de un aire fresco. Sus ojos brillaban como quien vive la Navidad de manera especial.
María, reflexiva, dejó caer de entrada una frase que hizo asentir a más de uno: —A veces, los mejores regalos son los que no se compran. Y entonces entró Sonia, con una sonrisa abierta y ese entusiasmo que siempre aporta a cada comentario del blog, como si supiera exactamente cuándo hace falta un pequeño impulso de alegría. La puerta se cerraba y disculpándose llegaba agitada Esther. Sin embargo, unos golpecitos de nuevo sonaba en la puerta era Nancy Bonjour que llegaba con un ejemplar de «El principito» en las manos.
Cuando ya estaban todos, Diego colocó sobre la mesa un libro antiguo: un ejemplar de La Regenta de tapas gastadas.
—Mirad lo que apareció esta mañana entre las donaciones —dijo.
Apenas lo abrió, algo cayó al suelo.
Un murmullo recorrió la librería.
Era un décimo de Lotería de Navidad.
Pero no era un décimo cualquiera.
En la parte trasera, escrito con una caligrafía antigua, se leía:
“Este décimo pertenece a… los lectores de este blog.”
Y debajo, como si alguien hubiera querido hacer justicia poética, estaban todos los nombres:
Juan José Peña, Raquel, Mercedes, José Gómez, Salvador, Rosa Márquez, Miguel Márquez, Lilian, Estefanía Merino, Cristina, Helena, Carmen, Paco Vargas, Lidia, Camina Ana Quintero, Concha, Robert, Sonia, Paqui, Nancy, María y Esther, que sonrió al verse también escrita en aquel pequeño milagro de tinta.
Por un segundo, nadie habló.
Luego las sonrisas se hicieron grandes.
—¡Diego, esto es una señal! —dijo Juan José.
—O una casualidad preciosa —añadió Raquel.
—Que para el caso, es casi lo mismo —remató Helena entre risas.
Se repartieron libros que parecían haber elegido a cada uno:
un Zweig para quien necesitaba calma,
Chejov para quien disfrutaba observando detalles,
un Zafón para los soñadores,
Marai para los valientes del alma.
Dentro de cada ejemplar había una pequeña tarjeta escrita a mano:
“Feliz Navidad. Que 2026 te traiga historias que te hagan bien.”
El chocolate caliente hizo el resto. Entre brindis, bromas sobre supersticiones y teorías sobre lo que “tocar” significaba realmente, alguien dijo:
—Si mañana no toca el Gordo, da igual. Hoy ya nos ha tocado esto.
Y todos asintieron.
Ya al cerrar la librería, cuando el silencio volvió a llenar el espacio, Diego dejó una nota en la puerta:
“El verdadero premio sois vosotros.
Gracias por este año.
Nos vemos el domingo que viene.
La puerta seguirá entreabierta.”
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Al día siguiente, el 22 de diciembre, todos miraron el número del décimo, como manda la tradición.
¿Tocó?
Bueno…
Digamos que algunos premios no necesitan comprobarse en una lista.
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Permitidme este pequeño atrevimiento: hoy era justo y necesario.
Si algún nombre se me ha quedado atrás, os pido disculpas de corazón; he querido reunir aquí a quienes, domingo tras domingo, llenáis este rincón de vida con vuestras palabras.
Y gracias también a quienes leéis en silencio, porque vuestra compañía se siente igual de fuerte.
Os deseo unas FELICES FIESTAS, llenas de lecturas, magia y momentos que valgan la pena.
Diego Santos Márquez

14 Comments
Ya estoy de vuelta.
Vuelvo a estar con este rinconcito literario.
Feliz Navidad y un gran año nuevo. Sobre todo. Con salud
Gracias Salvador. ¡Feliz Navidad! y un abrazote.
Hay textos que se leen y se olvidan,y otros que se quedan.El de hoy es de los segundos, porque me siento parte de estar ahí.gracias por escribir, por incluirme y por recordarnos que a veces la verdadera lotería es sentirse nombrado,un abrazo sincero.Felices fiestas a todos!
Gracias Helena. Un abrazo y ¡Feliz Navidad!
Muchas gracias por compartir este relato y hacernos partícipes de el,ojalá sigamos reuniendonos en este rincón por muchos años y podamos seguir tu trayectoria como escritor.
Os deseo a todos una Feliz Navidad y que el nuevo año venga cargado de nuevos relatos y mucha,mucha salud.
Un besote 😘😘
Gracias Cristina. ¡Feliz Navidad y un abrazote grande!
Entrañable relato, Diego. Me ha parecido precioso y un bonito regalo de Navidad. Gracias y Felices Fiestas para todos
Gracias Mercedes. ¡Un abrazo grande, y Feliz Navidad!
Qué bonito Diego. El mejor premio es poder reunirnos con nuestros seres queridos y amigos.
Felices fiestas a todos!
Gracias Paqui. ¡Un abrazo y Feliz Navidad!
Muy bonito. Un relato con personajes reales entrañable y con mucha calidez.
Gracias Diego.
Buen domingo y felices Navidades para todos,
Gracias Juan José. ¡Feliz Navidad y un abrazote, amigo!
Que regalo más bonito Diego, la verdad que conforme iba leyendo me quedaba asombrado, y se me iba dibujando una sonrisa en la cara.
Gracias por dedicarnos este pequeño cuento de navidad.
Gracias amigo José. ¡Feliz Navidad y un abrazote!
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